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Actualmente, millones de niños y jóvenes en el mundo no comprenden lo que leen y tampoco pueden desarrollar operaciones matemáticas simples, barreras que en el caso de las personas con discapacidad son todavía más amplias y complejas de resolver.

Cada 24 de enero y desde 2019 se celebra el Día Internacional de la Educación, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2018.

Lo anterior, como una forma de acentuar el importante rol que cumple la enseñanza de diversos conocimientos a nivel global, lo que contribuye en un desarrollo más equitativo y una mejor calidad de vida para las personas.

Sin embargo hoy existen millones de niños y jóvenes que sencillamente no tienen acceso a un buen proceso formativo en las aulas, lo que muchas veces se determina por factores como la pobreza, carencia de alfabetización digital, malas políticas de estado o incluso por vivir en zonas bajo condición de ruralidad extrema.

Y es aquí donde surge un concepto fundamental para entender este gran cúmulo de desigualdades, que se traducen en Barreras que dificultan el trabajo en favor de un aprendizaje integral. Incluso hay más, porque si a todas estas problemáticas sumamos discapacidad en sus distintas manifestaciones, la situación es todavía más compleja.

Si revisamos algunos ejemplos de caso, quienes viven en condición de discapacidad auditiva no cuentan la mayoría de las veces con educadores preparados que dominen lenguaje de señas, o que manejen conocimientos esenciales respecto de cómo enseñar contenidos a un estudiante que no puede oír.

De esto se desprende que, en primer término, no puede existir una comunicación efectiva cuando una o más personas no comprenden lo que dicen sus interlocutores.

Luego, tanto el estudiante como el resto de la comunidad educativa carecen de diálogo y puntos de encuentro, entorpeciendo el normal desarrollo de un proceso que en sí mismo debiera ser la solución y no un nuevo inconveniente.

Otro ejemplo que Lazarillo conoce muy de cerca, es el de las personas ciegas y con baja visión. Y es que, si bien en este caso existen múltiples herramientas de apoyo, también hay un gran desconocimiento sobre cómo utilizarlas adecuadamente y cuáles son los reales alcances positivos que pueden generar.

Tanto magnificadores de imagen y lupas, como lectores de pantalla para quienes tienen 0 remanente visual y requieren de este tipo de ayudas, sin lugar a dudas son una gran alternativa que permite accesibilidad materias y contenidos que se establecen en cada programa de enseñanza, facilitando la labor docente y reforzando una mayor empatía con la situación de cada estudiante.

Pero las dificultades en la educación de quienes conviven con alguna discapacidad van un paso más allá, sobre todo en lo que dice relación con la accesibilidad de los espacios físicos.

Por ejemplo ¿Cómo las personas ciegas o con movilidad reducida pueden desplazarse por instalaciones llenas de obstáculos?

Y aquí bien vale detenernos, ya que en muchas ocasiones esto se utiliza como argumento para negar la posibilidad a que estudiantes con ciertas necesidades específicas, pero a la vez con muchas capacidades y un gran potencial puedan educarse, acrecentando brechas socioeconómicas, culturales y de género.

Falta de voluntades para algunos, o simple ignorancia para otros. Lo cierto es que actualmente las personas en situación de discapacidad, ya sea física, auditiva, sensorial o cognitiva, cuentan con el desarrollo de tecnologías y herramientas que facilitan los procesos cotidianos.

Entonces, algo tan habitual como asistir a la escuela o la universidad, puede transformarse en una experiencia positiva e inolvidable para quien la vive desde su propio protagonismo. Y si a esto le agregamos más seguridad y autonomía para desplazarse, sorteando con éxito las dificultades que puedan presentarse, el propósito se habrá cumplido a cabalidad.

Cada uno de estos objetivos forman parte de los principios que mueven a Lazarillo, aplicación que desde el comienzo busca fomentar la accesibilidad en espacios abiertos y cerrados, y tanto en sitios públicos como privados en los que se pueda encontrar algún servicio específico y de interés.

De igual modo, suscribimos en un 100% a la idea planteada por Naciones Unidas, respecto del papel que juega la educación en la construcción de sociedades más desarrolladas, pacíficas y equitativas, donde también se fortalezcan aspectos como la accesibilidad y la inclusión.

En síntesis, una educación global y de calidad, que acabe con las barreras impuestas y avance hacia un proceso transformador y positivo, donde todos puedan participar.

Lazarillo. Mejor Accesibilidad, Más Inclusión.